Blog · Ansiedad y Pánico
Crisis de pánico:
síntomas, causas y qué hacer en el momento
Una crisis de pánico es una de las experiencias más aterradoras que puede vivir una persona. El corazón se dispara, sientes que no puedes respirar, y una parte de ti está segura de que algo muy grave está pasando. Esta guía te explica qué ocurre realmente en tu cuerpo — y qué puedes hacer.
Ps. Cristian Moraga Jerez
Psicólogo clínico · Concepción · 3 de septiembre de 2026
¿Qué es una crisis de pánico?
Una crisis de pánico es un episodio abrupto de miedo o malestar intenso que alcanza su punto máximo en menos de 10 minutos y dura habitualmente entre 20 y 30 minutos. Aunque es completamente aterradora mientras ocurre, no es peligrosa por sí misma — el cuerpo no puede mantener ese nivel de activación por mucho tiempo.
La padecen alrededor del 10% de los adultos en algún momento de su vida. Muchos pasan meses o incluso años sin saber qué les ocurrió, porque nadie les puso nombre a lo que vivieron — y eso los deja atrapados en el miedo al miedo.
Lo que hace tan difícil la crisis de pánico no es solo la crisis en sí, sino la ansiedad anticipatoria que la rodea: el miedo constante a que vuelva a ocurrir.
Síntomas: lo que ocurre en tu cuerpo
Durante una crisis de pánico, el sistema nervioso activa la respuesta de "lucha o huida" de forma desproporcionada. Estas son las señales más frecuentes:
Palpitaciones o corazón acelerado
El ritmo cardíaco sube bruscamente. Es la señal que más asusta — y la que más frecuentemente hace pensar en un infarto.
Sensación de ahogo o dificultad para respirar
La hiperventilación es habitual: al respirar muy rápido, el nivel de CO₂ baja y aparece hormigueo en manos, mareos y sensación de irrealidad.
Dolor o presión en el pecho
La tensión muscular y la hiperventilación generan una presión real en el pecho. Es incómodo, pero no indica un problema cardíaco.
Mareos, inestabilidad o sensación de desmayo
Producidos por los cambios en la circulación y la respiración. En raros casos puede haber un breve síncope, pero no es peligroso.
Despersonalización o desrealización
Sensación de que no eres tú mismo, de que todo ocurre como en un sueño o detrás de un cristal. Es el síntoma que más desorienta, pero también cede solo.
Miedo intenso a morir, a volverse "loco" o a perder el control
El pensamiento catastrófico acompaña casi siempre a la crisis. No refleja lo que realmente ocurre — es la interpretación del cerebro bajo amenaza.
Sudoración, escalofríos o sofocos
El sistema nervioso autónomo regula la temperatura: puede haber calor repentino, sudoración fría o escalofríos dentro de la misma crisis.
La confusión con el infarto — y por qué es tan frecuente
Uno de los errores más comunes (y comprensibles) es ir a urgencias convencidos de que se está sufriendo un infarto. Los síntomas físicos son tan intensos que la conclusión parece inevitable.
Los médicos de urgencias lo saben bien: una parte importante de las consultas por dolor en el pecho sin causa médica encontrada corresponde a crisis de pánico no diagnosticadas. Que los exámenes salgan normales no significa que estés "inventando" nada — significa que tu cuerpo está perfectamente sano y que el origen es psicológico, no cardíaco.
La diferencia clave es que en un infarto el dolor suele irradiarse al brazo izquierdo o la mandíbula, no responde a la respiración y empeora progresivamente. En la crisis de pánico, los síntomas suelen ceder solos en 20-30 minutos aunque no se haga nada.
Crisis de pánico vs ataque de ansiedad: ¿son lo mismo?
No exactamente. Aunque se usan como sinónimos en el lenguaje cotidiano, tienen diferencias importantes:
- Crisis de pánico: aparece de manera abrupta, muchas veces sin desencadenante claro, llega a su pico en minutos y tiene síntomas físicos muy marcados.
- Ataque de ansiedad: suele tener un desencadenante identificable (una situación de estrés), se desarrolla más gradualmente y los síntomas son más cognitivos que físicos.
- Trastorno de pánico: es cuando las crisis se repiten con frecuencia y generan ansiedad anticipatoria y cambios en el comportamiento (evitar ciertos lugares, salir menos).
Qué hacer cuando ocurre una crisis de pánico
Lo primero: saber que no vas a morir ni a volerte "loco". El cuerpo no puede mantener ese nivel de activación indefinidamente — cede solo. Lo que puedes hacer es acompañar el proceso, no luchar contra él:
Protocolo para el momento de la crisis
Reconoce lo que es
Dite a ti mismo: "Estoy teniendo una crisis de pánico. Es aterrador pero no peligroso. Va a pasar." El solo hecho de nombrarla reduce su intensidad.
Respira con el diafragma
Inhala 4 segundos por la nariz, aguanta 2, exhala 6 segundos por la boca. Hazlo lentamente. El objetivo es alargar la exhalación para reequilibrar el CO₂ y calmar el sistema nervioso.
Aplica el 5-4-3-2-1
Nombra 5 cosas que ves, 4 que puedes tocar, 3 sonidos que escuchas, 2 olores, 1 sabor. Esto ancla tu atención al presente y corta el circuito de activación del sistema de alarma.
No huyas de la situación
Si estás en un lugar público y escapas, el cerebro aprende que "escapar" fue lo que te salvó — y refuerza la evitación. Si es seguro, quédate donde estás mientras pasa.
Espera sin juzgar
En 20-30 minutos la activación cede sola. Tu trabajo no es pararla — es no añadirle más combustible al miedo. Observa los síntomas como si fueran olas: llegan y se van.
Por qué ocurren las crisis de pánico
No hay una sola causa. Las crisis de pánico son el resultado de una combinación de factores:
- Predisposición biológica: algunas personas tienen un sistema nervioso más reactivo que otras — más sensible a las señales corporales y más propenso a interpretarlas como amenaza.
- Estrés acumulado: periodos de alta exigencia, cambios vitales importantes o duelos pueden bajar el umbral de activación hasta que un desencadenante menor dispara la primera crisis.
- Interpretación catastrófica: la crisis genera síntomas físicos reales → los síntomas se interpretan como peligrosos → eso genera más miedo → más síntomas. Un círculo que se retroalimenta.
- Evitación conductual: evitar los lugares o situaciones donde ocurrió la crisis mantiene el miedo y lo amplifica con el tiempo.
La buena noticia es que todos estos factores son abordables con psicoterapia. El tratamiento más efectivo para el trastorno de pánico —con un 80% de mejoría significativa— es la terapia cognitivo-conductual, que trabaja exactamente estos mecanismos.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
No todas las crisis de pánico requieren terapia de inmediato. Considera consultar a un psicólogo si:
- Has tenido más de una crisis en el último mes.
- Tienes miedo constante de que vuelva a ocurrir — ansiedad anticipatoria entre episodios.
- Estás modificando tu vida para evitar situaciones donde crees que puede ocurrir: transportes, lugares cerrados, estar solo.
- Las crisis están afectando tu trabajo, tus relaciones o tu calidad de vida.
- Estás usando alcohol u otras sustancias para manejar el miedo.
Si es una crisis aislada y sin los elementos anteriores, puede ser una respuesta puntual al estrés. Si hay un patrón, merece atención — no porque sea peligroso, sino porque hay mucho que se puede hacer y no tiene sentido seguir limitándote.
Psicólogo especialista en ansiedad y pánico · Concepción y online
Las crisis de pánico tienen tratamiento efectivo. No tienes que seguir así.
Trabajo con personas que tienen crisis de pánico desde la psicoterapia cognitiva — un enfoque con evidencia sólida para reducir la frecuencia, la intensidad y el miedo al miedo. Atiendo en Concepción (O'Higgins 491) y por videollamada en todo Chile.
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Ps. Cristian Moraga Jerez
Psicólogo clínico titulado en la Universidad de Concepción.
Especialista en Psicoterapia · Registro SIS N° 15549.